Rusia. Impresiones de un Pais. San Petersburgo

 

 

JUNIO 2.006.                                                                                         AUTOR:  José Enrique González (www.JoseEnriqueGonzalez.com)

 

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L

 

 

 a llamada Venecia del Norte, o bien Petrogrado, o Leningrado, que hoy  llamamos San Petersburgo, se baña en el golfo de Finlandia con las aguas del mar Báltico, se encuentra edificada sobre 42 islas y tiene 86 canales que se encuentran abrazados por el río Neva y, en esta época, gozan sus cinco millones de habitantes, de las altas temperaturas del verano, unos 30 ºC, y de más de 22 horas de luz al día  debido a su latitud, y que llega a tener una noche de sólo 25 minutos en el solsticio de verano, llamando a este fenómeno las noches blancas, por la luminosidad nocturna, y que los habitantes de esta ciudad aprovechan con muchas actividades nocturnas, tanto artísticas, como de relax, paseando por las orillas del río observando la estampa poco habitual de los puentes elevados, pues se abren sólo de 2 a 5 de la madrugada para facilitar el paso de los barcos, pero para ello dejan incomunicadas ciertas zonas de la ciudad, y debido a ello lo hacen en esas horas y cuya observación en esta época es más frecuente por las temperaturas y la luz ambiente.

 

                                           

 

                    

 

   Hace tres siglos, en 1.703, fue construida esta ciudad al mas puro estilo europeo, pues Pedro el Grande tenía una mentalidad muy abierta al exterior y, considerando muy conveniente las relaciones y comunicaciones con otros países, viajó frecuentemente a la vieja Europa, en muchas ocasiones a Holanda, construyendo así la ciudad de Petrogrado con mas de 40.000 soldados y obreros, según los proyectos presentados por los mejores arquitectos de Rusia, Italia y Francia, entre otros, a los que encargó los diferentes zonas de la ciudad, y dieron trabajo a los mejores canteros, pintores, escultores, etc. de cada país  y utilizando los mejores materiales, mármoles, bronces y técnicas, fue tomando forma bajo la continua mirada de su promotor, la gran ciudad palacio que hoy podemos contemplar, y que presume de ser la Ciudad más Europea de Rusia.

   Hoy en día, es una Ciudad de gran belleza y conserva todo el ornato de se época de Capital Imperial y es un gran centro cultural, económico y científico donde se realizan la mayor parte de los grandes negocios de la actual Rusia.

 

                     

 

   Sus numerosos palacios, parques, catedrales, puentes, etc. hacen que sea una de las ciudades mas interesantes de Europa, destacando por su calidad y renombre internacional uno de ellos, que es el Hermitage, un colosal museo compuesto por seis palacios, uno de ellos es el Palacio de Invierno de los zares, que albergan una interminable colección de obras de arte única en el mundo, fruto en gran parte, de las colecciones privadas de los zares y de adquisiciones de los mismos, en épocas de baja economía en Europa, y que fueron necesitando espacio para exponerse, por lo que se fueron agregando palacio tras palacio, hasta constituir el mayor museo del Mundo, conteniendo obras de los más conocidos artistas como Leonardo, Ticiano, Rubens, Monet, Van Gogh, Picasso, Rafael... en el que dicen, se tardaría en visitarlo completo, dedicando un solo minuto a cada obra ininterrumpidamente, la friolera de 12 años.

 

                  

 

   Este inigualable museo, aparte de las obras que cobija, constituye una obra de arte en sí, debido a su espectacular arquitectura y a la grandiosidad de su decoración, donde hasta los suelos, originales, son de marquetería en la que se utilizaron diferentes tipos de maderas para producir los efectos de color.

 

                 

 

   La instalación de estos trabajos en madera pueden tener su fundamento en la afición que tenía el zar Pedro el Grande, por los trabajos de carpintería, y que lo llevaron a hacer muchos viajes, de incógnito, a Holanda para aprender las técnicas de este oficio que tanto le apasionaba.

 

                           

 

   Lamentable es que se siga pisando estos artísticos suelos por los incontables visitantes, pues no se encuentran protegidos ni hay pasillos alfombrados para el paso a través de las diferentes salas  de exposiciones.

 

                      

 

   Un edificio emblemático de esta ciudad, aparte el internacional Hermitage, es el primero que se construyó al comienzo del colosal proyecto, y es la fortaleza de Pedro y Pablo que en una época llegó a ser una prisión política en la que estuvieron personajes tan conocidos como Dostoevsky, Trosky e incluso Alexey el hijo del zar Pedro.

 

           

 

   Muy agradable es hacer un crucero por los canales y río, pudiéndose observar muchos palacios, esculturas, puentes, etc. desde nuevas perspectivas desde el cómodo asiento del lento barco, mientras se toma una bebida refrescante o un reconfortante te.

 

   De impresionante se puede calificar la experiencia de ver la panorámica de la ciudad desde el mirador de la torre de telecomunicaciones, que se sitúa a 200 metros de altitud, y que los días ventosos padece fuertes sacudidas.

 

                              

 

  Una muestra del barroco ruso lo constituye el palacio de piedra mas grande y antiguo de la ciudad, que es el Palacio del principe Menshikov, en una época fue escuela militar, y hoy es una filial del Hermitage exponiéndose en él, obras de cultura rusa de los tiempos de Pedro el Grande.

 

                          

 

   Mas de 400.000 obras representativas a distintas etapas de la historia de este país, se exponen en el Museo Estatal.   Edificado en 1.895 constituye el museo de arte ruso mayor del mundo, y está compuesto por cuatro palacios. El de Stroganov, de estilo barroco, es donde se comenta que se hizo por primera vez el descubrimiento del filete tártaro, ya que debido a unas visitas inesperadas y la falta de suficiente comida para agasajarlas, Stroganov preparó la carne de ternera que tenía cruda, picada y muy especiada y aderezada con varios componentes. Tuvo tanto éxito que su receta ha llegado hasta nuestros días.   Otro de los palacios es el de Miguel y también el Palacio de Mármol, de estilo neoclásico.   El cuarto de los Palacios es el antiguo del Gran Duque Michael Paviovich que presenta una espléndida vista desde la calle  principal Nevsky.

 

                                             

 

   Esta espléndida avenida, Nevsky, tiene además ricos edificios dedicados a grandes almacenes, situándose en su interior cientos de tiendas de las mas diversas índoles, así como supermercados y diferentes dependencias de edificios oficiales.

 

            

 

            

 

   El tráfico es intenso y los turistas se entremezclan con la población en sus cominos hacia los teatros, palacios o las tiendas, mientras otros reposan en las diferentes cafeterías con veladores en las aceras, tomando copas de helados o un reconfortante café a media tarde.

 

                 

 

                 

 

   Las afueras de San Petersburgo son muy conocidas y las zonas de interés se sitúan en un semicírculo alrededor de la gran ciudad, en una zona más elevada y que es visitada por miles de turistas por su gran riqueza artística, destacando el inmenso conjunto de jardines y palacios de Petrodvorets, llamados antes por su nombre que hoy es popular, de Peterhof.

 

                                     

 

   También es muy admirado el palacio de Lomonósov, nombre de un famoso sabio, con apreciadas obras de arte, el de Pushkin, en honor al conocido poeta ruso, y el de Pavlovsk, residencia de descanso de Pablo I.

   Todos estos conjuntos monumentales, junto a la ciudad misma, constituyen una de las maravillas de Rusia.

 

   El reloj nos indica que es de noche, mientras el sol hace el intento de descansar, sin conseguirlo, y el azul del cielo se torna más intenso  para que resalte el brillo de las estrellas.   La multitud de personas sigue en las calles, en las cafeterías y en los restaurantes, camino del teatro o de la plaza donde se celebra un concierto,  otros pasean y miran los barcos en su lento pasar a través de los puentes elevados bajo la extraña luz de medianoche que domina el fenómeno de las noches blancas.

 

   Así sentí San Petersburgo.

 

 

 

 

       

 

 

AUTOR:   J. Enrique González

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