Mónaco, impresiones de un País

AUTOR:  J. Enrique González (www.JoseEnriqueGonzalez.com)

 

La propiedad intelectual, tanto de los textos como de las fotos, pertenecen al autor, por lo que está prohibida la reproducción total o parcial sin expresa autorización

 

Hoy, Mónaco está en el punto de mira de todos los medios de comunicación, pero cuando lo visitamos, en el año 1.973, sólo era conocido por su casino y por la familia gobernante.

Se presentaba como un pequeño país (dicen que es el 2º más pequeño del Mundo), que mira al Mediterráneo situado en la famosa riviera francesa. Tiene una extensión aproximada de unos 2 Km2., de forma alargada, bordeando el mar, muy poblado y con unas edificaciones muy dignas, limpias calles y con su famoso casino siempre dispuesto a acoger las fortunas que a él llegan.

Para acceder al casino tuvimos que cuidar nuestro aspecto y abonar el importe de la entrada, cosa que nos sorprendió por lo inhabitual.

Nada más acceder al interior quedamos sorprendidos por el lujo de la decoración y de las fortunas que cambiaban de mano en sus numerosas mesas.

Pasamos por la zona de máquinas automáticas, las llamadas "tragaperras". Los soniquetes se amontonaban en nuestros oídos.

Mas adelante pasamos por unas salas que estaban algo más apartadas, donde pequeños grupos de personas se reunían alrededor de las mesas de juego, observando que en ellas se depositaban fichas cuyo importe unitario era de medio millón de pesetas (de la época, claro), una verdadera fortuna representada en una sola ficha.

Por nuestra parte, perdimos una pequeña cantidad de dinero en las máquinas automáticas, que justificaría nuestra visita a tan famosa institución.

La zona del puerto es digna de visitar, especialmente para disfrutar con la vista de las extraordinarias embarcaciones de lujo que en el se encuentran.

Referente al coste de la vida en Mónaco, es elevado, en este viaje tuvimos que pagar todo con francos franceses, y los cambios no son demasiado favorables.

Desde la parte más elevada, las vistas panorámicas son muy bonitas teniendo al mar de fondo, realzando el contraste de colores el del cielo y el azul del mar.

Interesante es también, la fachada del Palacio del Principado, así como contemplar el conocido circuito urbano de Montecarlo, su Capital.

Con la ilusión de haber conocido este Principado, tan característico y agradable, proseguimos nuestro viaje volviendo a Francia, para continuar bordeando la costa en dirección a la inigualable Italia.

Así sentí Mónaco

                                                                                    Autor: J. Enrique González

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