Inglaterra, impresiones de un País. Londres

Londres. Museo, China Town y regreso

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AUTOR:  José Enrique González  (www.JoseEnriqueGonzalez.com)

Agosto 2.011


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 En nuestro deambular damos con una vieja zona que nos dejó un exótico recuerdo en otros viajes a esta urbe, la parte llamada China Town que está saturada de pequeñas tiendas asiáticas, supermercados, fruterías repletas de exóticas verduras y frutas multicolores y de productos desconocidos, vistosas pastelerías con llamativos escaparates y vitrinas de restaurantes mostrando las especialidades de cada zona o país.
Tanto atractivo despertó nuestro apetito, y terminamos en un restaurantito de varias plantas donde solo veíamos acceder a personas orientales, los que nos dio una sensación de autenticidad que pudimos comprobar al degustar unas cuencos de sopas que antecedieron al deseado pato lacado al estilo Cantones, una verdadera exquisitez! Para terminar, nada como degustar un par de tartaletas de frutas natural con gelatina y unas tortitas con avellanas.

 

El origen del museo se remonta a una colección de más de 80.000 artículos procedentes de la colección privada de Sir Hans Sloane, médico y naturalista. Este médico donó su colección privada al estado británico según indicaba su testamento que data del año 1753. La colección incluía 40.000 libros, 7.000 manuscritos, cuadros de Durero, su colección de ciencias naturales y medicina, y antigüedades de Egipto, Grecia, Roma, de Oriente Medio y Extremo Oriente, y de América. El gobierno británico adquirió esta colección por el precio simbólico de 20.000 libras, dinero que se obtuvo mediante una lotería pública organizada por el Parlamento Británico, según muestra su acta de fundación del 7 de enero de 1753. Además, también se adquirió la biblioteca de Sir Robert Cotton y la del anticuario Robert Harley.
Sus administradores decidieron que su primera ubicación fuera en la casa Montagu, una mansión del siglo XVI que adquirieron por 20.000 libras, y su inauguración al público se realizó el 15 de enero de 1759.

 

 

   

   



Desde su inauguración, el museo no ha hecho más que aumentar su colección, bien mediante donaciones o mediante compras. Aunque al principio su principal patrimonio eran los documentos y libros, pronto empezó a recibir gran cantidad de objetos antiguos. En el año 1782 aumentó de forma significativa la colección de antigüedades, por la compra por parte del Estado de las obras y objetos de Sir William Hamilton, embajador británico en Nápoles, que incluían piezas de Grecia y Roma. La derrota de Francia en la batalla del Nilo permitió que el Museo Británico adquiriera en 1801 gran cantidad de antigüedades egipcias y la célebre piedra de Rosetta. También se añadieron un gran número de esculturas griegas, como las de la colección Townely en 1805 y los Mármoles de Elgin, más conocidos como los mármoles del Partenón, donados por el conde de Elgin en 1816. La donación del año 1823 por parte del rey Jorge IV al estado británico de la biblioteca de su padre, la Biblioteca del Rey, hizo que se considerara la necesidad de trasladar la colección a una nueva sede, debido a la falta de espacio en la casa Montagu. Tras la mudanza, la antigua sede fue demolida en el año 1845. El arquitecto Robert Smirke fue el encargado de diseñar la actual sede del museo.
El museo empezó a atraer a muchos conservadores e historiadores, lo que hizo que se comenzaran a catalogar y a clasificar todas las piezas que contenían. El primero de estos catálogos se publicó en el año 1808. Al mismo tiempo, comenzó a ser sede del estudio por parte de numerosos investigadores, que encontraron sus salas mucha documentación de la biblioteca y piezas únicas sobre las cuales trabajar.
En el año 1887, debido a la falta de espacio, trasladaron toda la colección de piezas naturales al Museo de Historia Natural de Londres, que se convirtió en museo propio en el año 1963. Entre los años 1970 y 1998 toda la colección etnográfica del museo estuvo ubicada en el Museo de la Humanidad, en Londres. En el año 1973 se separó del museo la Biblioteca Británica, aunque todavía mantiene en el museo gran cantidad de volúmenes y su gran Sala de lectura. Los libros permanecieron en el museo hasta el año 1998.
El museo siempre ha permanecido abierto, con la excepción de las dos guerras mundiales, en las que permaneció cerrado por miedo a posibles daños en sus obras. Se hicieron evacuaciones parciales de obras, aceleradas, durante la Segunda Guerra Mundial, por los daños que produjeron las bombas sobre el museo durante los bombardeos sobre la ciudad de Londres.
El Museo Británico posee más de siete millones de objetos que cubren la historia de la cultura humana desde sus orígenes hasta la actualidad. Muchos de estos artefactos no están expuestos sino que se conservan en un subterráneo, ya que el museo no dispone de suficiente espacio. (Fuente: Enciclopedia libre Wikipedia)

 

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AUTOR: José  Enrique González             

 

 

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