Suecia, impresiones de un País. Estocolmo

 

Impresiones de un lugar que no conocí.

 

La propiedad intelectual, tanto de los textos como de las fotos, pertenecen al autor, por lo que está prohibida la reproducción total o parcial sin expresa autorización

AUTOR:  José Enrique González (www.JoseEnriqueGonzalez.com)

Agosto 2.008

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       Nuestra llegada a Estocolmo fue como se esperaba, fría y con mal tiempo.

    Un fuerte aire hacía que la intensa lluvia se viera cayendo en horizontal, y el oscuro cielo dejaba pasar tan poca luz que las cámaras de fotos hacían disparar sus flashes en plena calle y siendo mediodía.

                    

   Estocolmo es una gran ciudad: es la Capital de Suecia, la sede del gobierno, del parlamento y del Rey.    Tiene unos 800.000 habitantes y, como está construida sobre 14 islas, el agua es un elemento que está presente en toda la ciudad y sus habitantes, según dicen es también es conocida como la Venecia del Norte (como todas las ciudades que tienen canales).

 Debido a su ubicación, tiene 57 puentes para comunicar todas las islas que componen la ciudad.

 

   Las temperaturas son frías incluso en verano y las horas de sol son similares a otras ciudades Bálticas, por lo que en verano todo el mundo disfruta al máximo posible del aire libre.

           

   Las casas están muy acondicionadas para soportar las temperaturas locales, hay muchas con grandes paramentos solo de cristal,  para propiciar la entrada de luz en la vivienda. Algunas se ven con la mayor parte de los paramentos exteriores de cristal, pudiéndose ver desde el exterior, tanto el mobiliario como a sus habitantes haciendo su vida normal, como si estuvieran en “un escaparate”, y solo tienen separaciones en cocinas y baños. 

 

   Las viviendas suelen estar equipadas con saunas, muy generalizadas en estas latitudes, pero están siempre presentes en las casas de veraneo o de campo, situadas en las islas próximas, donde después de hacerse el cuerpo a altas temperaturas, se sumergen de golpe en las frías aguas del Báltico.

        

 

    Las proximidades del entorno urbano, están constituidas por un numeroso archipiélago de pequeñas y medianas islas, en total hay unas 24.000, que disfrutan la mayoría de los habitantes de Estocolmo,  especialmente los fines de semana del verano, ya que es normal tener un barco o motora para los desplazamientos entre las islas.

            

 

   Estocolmo es una ciudad cara para nuestra economía, con unos servicios públicos excelentes, , y comunicada perfectamente tanto con las ciudades del mar Báltico, como dentro de la misma ciudad con el metro.  Social y culturalmente hablando también es una sociedad muy avanzada.

         

  Su gastronomía es variada y abundante en productos marinos, pero tienen especial interés el corazón y la lengua de reno curada, parecidos al jamón o cecina, y el paté y los embutidos de Alce, que se suelen tomar con un pan sueco de forma redonda, con un agujero en su centro.

 

   Muy visitado y famoso es el bar de Hielo, en el que todo, incluso las paredes, las mesas, el mostrador, la decoración y los vasos, son de hielo, por lo que el bar se encuentra a una temperatura entre 10 y 5 grados bajo cero.

   El precio de la entrada es de 15 euros e incluye una vestimenta especial con sus guantes y todo, para poder disfrutar de esta extraña sensación y deleitarse con alguna bebida ¡fría! en los 45 minutos que es posible permanecer en él.

 

   Uno de los personajes suecos más conocidos es el inventor de la dinamita, inventor y químico que fundó los premios que llevan su nombre, Alfred Nobel, que a su muerte dejó 355 patentes y 20 empresas creadas por él en todo el mundo, además de una inmensa fortuna que donó para incentivar la investigación que beneficiara a la humanidad.

 

   En el museo que lleva su nombre se pueden apreciar todos los datos y fotos referentes a los premios Nobel que se entregan todos los años a distintas disciplinas. Como conmemoración de la muerte del fundador, se dan el 10 de diciembre y son entregados por  el Rey de Suecia. A la ceremonia acuden reyes y personalidades del mundo entero.

  

   El Premio Nobel de la Paz se entrega en Oslo y es el único que no se dá en Estocolmo.

 

   Después de ser otorgados los premios, se celebra cada año una comida con todos los galardonados en el Ayuntamiento de esta ciudad, edificio que se terminó en 1.923 y que alberga salas tan espectaculares como el Salón Azul, de doradas paredes, donde tiene lugar el baile después de la cena.

 

   Como rememoración de estas ceremonias, en un restaurante anexo al Ayuntamiento, es posible tomar menús idénticos a los que se sirvieron a los Premios Nobel, desde 1.901.

 

     Estocolmo es una ciudad de un alto nivel cultural, con numerosos teatros, exposiciones, museos, palacios y monumentos. Muy interesante es el Palacio Real, residencia del rey de Suecia, siendo el mayor palacio habitado por un monarca hoy en día.   Su construcción se llevó a cabo durante 57 años, sobre los restos de un castillo medieval.

 

   En las empedradas calles del centro histórico llenas de comercios y restaurantes con mucha solera, se pueden ver edificios de gran porte y estilo, del siglo XVI en adelante

 

   Quizás sea la principal atracción turística de Estocolmo, y de la que sus habitantes se sienten orgullosos, el Museo Vasa, que esta constituido por un barco autentico del siglo XVII.

 

   El Vasa fue el buque de guerra mas grande de Suecia, el orgullo de la flota naval de este país, que permaneció 333 años debajo del mar. Una vez localizado, fue izado a la superficie, sorprendiendo su estupendo estado de conservación, debido al parecer por ser aguas muy poco salubres, lo que impidió la proliferación de moluscos y otros habitantes marinos que hubieran dañado el barco al adherirse a el.

   Ahora, restaurado y tratado para su conservación, constituye el propio museo Vasa, orgullo de la ciudad y prueba de su grandeza en el pasado.

 

   Otro museo característico y especial de Estocolmo, es el museo al aire libre Skansen situado en la isla de Djurgarden donde podemos encontrar unas 150 casas y granjas, con los personajes vestidos de la época rodeados de frondosa vegetación.

   Muy interesante de visitar  es la rosaleda,  así como otro jardín dedicado a las especias, el zoológico y visitar sus tiendas, cafés, restaurantes, etc. Todo hace que este sea el mayor museo al aire libre del mundo.

 

   Suecia es también un País moderno y muy conocido por su industria, representada por la fama de Ikea y Saab, y por sus originales diseños, pero también es conocida en la actualidad por el mayor desfile gay que se celebra en Europa, y que se hace en Estocolmo, con una duración de una semana completa.

 

   Con objeto de situarnos y tener una noción general de Estocolmo, hicimos un crucero en un barco con techo de cristal, por el que más que verse la luz o el sol, se veía el intenso aguacero que estuvo cayendo todo el tiempo. Partiendo del puerto donde estaba el barco, recorrió durante algo mas de dos horas las islas y los canales de la ciudad, contemplando placidamente la belleza del paisaje, la serenidad de los canales, las edificaciones desde las mas antiguas hasta las vanguardistas.

 

   En este crucero tuvimos como guía a una persona excepcional, natural de México. Se dedicaba a escribir libros, era colaborador de la prensa local, corresponsal de dos cadenas de televisión, corresponsal de guerra que había estado tres veces en Darfur (Sudan) y de donde venía escandalizado por las atrocidades vividas, y que para relajarse sin perder el contacto con el público, en su tiempo libre de verano hacía de guía turístico, facilitando explicaciones interesantísimas de casi cualquier tema, todo ello hacía de él una persona con gran don de gentes, así como de palabras.

 

   Hicimos una parada en las escalinatas que sirven para desembarcar y acceder al recinto donde se celebran las entregas de los premios Nobel, exactamente por donde accedió nuestro Rey a tal celebración.

 

  Cruzamos esclusas y artísticos puentes, admiramos las grandes zonas verdes y los coloristas barcos atracados en pequeños muelles y algunos grandes veleros dedicados a especiales restaurantes atracados en los muelles.

             

      Cuando abandonamos el puerto al atardecer, al pasar nuestro crucero entre las islas, un espectáculo de belleza apareció ante nuestros ojos, con abundantes islotes donde había  pequeñas casas de color rojo intenso, grandes bosques y mansiones entre los árboles, pequeños barcos navegando entre los canales, un atardecer rojizo con espectaculares nubes....una fantasía de imágenes y color.

 

 

Así sentí Estocolmo.

   

 

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AUTOR: José  Enrique González         

 

 

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