Lituania, impresiones de un País. Klaipeda

 

Impresiones de un lugar que no conocí.

 

La propiedad intelectual, tanto de los textos como de las fotos, pertenecen al autor, por lo que está prohibida la reproducción total o parcial sin expresa autorización

AUTOR:  José Enrique González (www.JoseEnriqueGonzalez.com)

Agosto 2.008

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   Klaipeda tiene el único puerto al mar importante de Lituania, mediante el que está muy bien comunicada con Suecia, Dinamarca y Alemania mediante ferrys.

 

   Tiene unos 200.000 habitantes y sus edificios denotan una clara influencia de estilos alemanes, daneses e ingleses, por las distintas ocupaciones que ha sufrido a lo largo de la historia.

 

   Tiene interés visitar el museo acuario que está situado en la fortaleza de Kopgalis.

   Interesante es también la visita al museo de relojes, y muy cerca, desde las torres del antiguo edificio de correos, cada mediodía del fin de semana, se puede asistir a conciertos de música carillón.

    

   Nuestro primer contacto fue en la zona centro, paseando por las estrechas calles con edificios del siglo XVIII y viendo algunos símbolos de la ciudad, así como curiosidades de la tradición local sobre una escultura de un gato realizada en granito sobre un pequeño muro, sobre el que cuentan que por la noche toma vida para cuidar de la ciudad.

                   

   La triste historia de la ocupación alemana está aún presente, los comentarios al respecto son abundantes y se nos comenta que en la zona centro y en las mejores calles, situadas en las proximidades, estaban vedadas a los habitantes lituanos, impidiéndoles incluso poner negocios en ellas, por lo que tenían estas zonas de la ciudad en exclusiva para vivir o negociar los alemanes.

           

   La empedrada plaza del Teatro, donde hoy se sitúan algunos puestos ambulantes de venta de manualidades y recuerdos, está presidida por el edificio del teatro de la ciudad, y según nos contaron, en el balcón central se asomó Hitler para dirigirse a sus compatriotas en la época de la ocupación,   Desde que se liberó la nación, este balcón está sólidamente tabicado en señal de querer enterrar o bloquear la historia para que no se vuelva a repetir nunca mas.

  

   Dada por terminada la visita a la parte del centro de Klaipeda, nos incorporamos al autocar para dirigirnos a la próxima ciudad de Palanga, de marcado carácter turístico situada en la costa báltica.

  En la partida pasamos por la parte moderna de la ciudad, calles de moderno trazado y jardines muy cuidados.

           

   En poco tiempo llegamos a una glorieta de Palanga desde la que iniciamos un agradable paseo por una calle peatonal muy frecuentada por turistas y que está ocupada a ambos lados, por restaurantes, tiendas y entretenimientos, y que conduce al mar.

         

   Las playas son de arenas finas y algunas personas disfrutan de estos días de verano en el mar, aunque hace bastante aire y el agua está un poco movida.

            

   Al final de la calle comienza una zona en la que el pavimento de hace de madera y empieza a adentrarse en la arena, comenzando así un largo muelle que aparece ante nuestros ojos al subir un pequeño montículo de duelas de madera.   Este muelle se adentra en el mar unos 500 metros, dicen que es el mayor que existe, y desde el que parece que uno está dentro del mar, pues se aprecia bastante la distancia a la costa cuando se ha recorrido la mayor parte del muelle.   Popularmente es llamado Puente del Mar.

    

 

   Tras el largo paseo y tomar un refrigerio en un café situado en la calle peatonal, nos trasladamos en autocar al Jardín Botánico que posee mas de 200 especies de árboles y arbustos, estando en floración muchas plantas que adornan con sus vivos colores, los parterres y glorietas del parque.

       

   Ante una escultura de bronce, nuestra guía nos cuenta una historia de la mitología de esta ciudad, y seguimos paseando hasta el Palacio de los condes Tiskevicius, de estilo neorrenacentista, y donde se encuentra ubicado el Museo del Ámbar que ocupa 15 salas donde están expuestas 4.500 piezas de ámbar, muchas de las cuales pueden ser observadas mediante una lupa situada ante la misma, pudiéndose ver los insectos atrapados en su interior.

        

   Se encuentra expuesta la pieza de ámbar mayor que se ha encontrado, tiene un peso de mas de 3.500 gr.

 

   También hay tableros con gráficos y explicaciones de los procesos de formación de esta materia, así como su localización geográfica y muestras de los distintos tipos dependiendo de la región o país de procedencia.

 

   Tras la visita, el autocar nos conduce al muelle de Klaipeda para regresar a nuestro barco, pues nos espera una recepción del Capitán del mismo y presentarnos a los responsables de los distintos departamentos que hacen que todo marche correctamente en el crucero, mientras brindamos con una copa de champagne antes de pasar al comedor para tener una agradable cena de gala.  

       

   Mientras el barco deja el puerto y se dirige a mar abierto para navegar toda la noche rumbo al nuevo destino,  tomamos unas copas en la discoteca y descansamos para estar dispuestos a disfrutar de las excursiones del día siguiente.

 

 

 

COINCIDENCIAS:

 

   En nuestro paseo hacia la playa, en Palanca, cuando una parte del grupo se reunía mirando algún punto de interés, se nos dirigió una señora preguntándonos si nos conocíamos, por su tono de voz sabíamos que era de nuestra ciudad, por lo que le preguntamos si vivía en nuestra zona, el centro, pero no, vivía a unos 10 Km.   Pero afirmó que trabajó en el centro, en un colegio al que yo asistí de joven, y mi hija estuvo unos meses cuando tenía 3 años, por lo que hablando pudimos saber de que se trataba de la profesora de la clase contigua donde estuvo mi hija, hace 17 años, y nos reconoció en una calle a mas de dos mil Km. de distancia, y a 17 años en el tiempo.

 

 

 

 

Así sentí Lituania, así sentí Klaipeda

  

 

 

 

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AUTOR: José  Enrique González       

 

 

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